Un aliento de oro y demás
Los bebés no tienen dientes todavía en los cuales se depositan las bacterias. Por eso suelen tener un aliento de oro. Pero esto no es el único dato interesante acerca de nuestros conciudadanos más pequeños.
Los bebés no tienen dientes todavía en los cuales se depositan las bacterias. Por eso suelen tener un aliento de oro. Pero esto no es el único dato interesante acerca de nuestros conciudadanos más pequeños.
Érase una vez una niña muy dulce a la que llamaban Corazón de Oro. Al lugar que llegaba lo llenaba de luz y serenidad. Tenía el don de curar los males de los demás, de hacer aparecer una sonrisa en sus rostros anteriormente tristes, de tranquilizar los llantos de los desdichados y convertirlos en carcajadas.